sábado, 4 de abril de 2009

El Espejo de Nuestra Realidad

Viendo el nivel de atropello que recibimos los dominicanos cuando nuestros dirigentes, encargados o delegados de ciertos cargos no son mas que unos incompetentes, mentirosos y ultrajadores de bienes que no les pertenecen, sino que son del pueblo, me hace recordar lo que cita el escritor Manuel Matos Moquete en su obra “En la Espiral de los Tiempos”: la felicidad no es lo mismo que el bienestar material. Nos hemos vuelto un pueblo que nuestro afán diario es lo material, y esto se ha convertido en nuestro verdugo. Un proceso lento y a la vez doloroso. El pueblo mismo ha perdido sus valores y sus símbolos, y, sin cohesión en torno a un ideal, ya no sueña ni actúa colectivamente. Somos hoy un “sálvese quien pueda”.

                Los ideales que una vez defendíamos con orgullo, hoy no son más que esperanzas.

                Tenemos que cambiar, pero como puedo exigir cambios si yo mismo produzco el mal que nos agobia. Realizamos cosas que nos parecen normales debido a la ignorancia u ausencia de valores que una vez en la historia existieron, siendo hoy un espejo que cambia según los ojos que lo miren. Como puedo exigir que los funcionarios no sean corruptos, si yo lo soy. Lo neguemos o lo aceptemos, somos cómplices en la estafa más grande en la historia de nuestra cultura y de nuestras raíces. Somos cómplices al callar, al no pelear, al no defendernos.

 O bien, no somos corruptos al colaborar comprando discos copiados. Acaso hemos pensado el sacrificio que les tomó a todo el elenco de esa producción producirlo, y le estamos robando su paga, su sudor, su esfuerzo, sus estudios, su comida; es que esto no nos suena como lo que nos hacen nuestros dirigentes. Acaso nos hemos detenido a pensar cuando nos robamos el cable, la luz, los impuestos, etc. El ejemplo que damos a los jóvenes que vienen detrás de nosotros. Entonces respóndeme, como puedo criticar la delincuencia, la violencia, los atracos, si el mal lo enseñamos nosotros mismos.

Sí, es cierto, nos desesperan los impuestos abusivos, o la impotencia ante los problemas que escapan nuestro poder, pero el mal no se pelea con mal, porque de ser así cavamos nuestra propia tumba en un vivir negro y sombrío. Quiero citar un ejemplo sencillo: en los tapones, siempre existen los que, queriendo ser los más vivos, se van en vía contraria, por las aceras, entre otras, pero ¿se han dado cuenta que al hacer esto sólo empeoran las cosas?, porque el tapón se vuelve aún más abrumador. Cito a un buen amigo que dice: este país ya no es de que hay que ser un tiguere en la calle, sino “El más tiguere”.  No creo que así podamos arrastrarnos fuera de este fango. Consciente o inconscientemente cada vez nos hundimos más. No nos preocupamos por el prójimo, y esa actitud egocéntrica es la que nos condena.

Somos los culpables de nuestros problemas, no el gobierno, no los dirigentes, no los demás, sino nosotros mismos. Hasta que no decidamos cambiar las pequeñas cosas en nuestra vida cotidiana, y que empecemos a trabajar como sociedad, como pueblo, no podremos salir de este infierno. Hasta que no nos armemos de valores, de integridad, de respeto, no podremos defender nuestros derechos ante un gigante que nos pisotea.

David venció a Goliat, pero lo hizo con Fe en el único que salva. Nuestro pueblo aún puede ser un David que se arme con la gracia de Dios para vencer en esta batalla, no de sangre, sino de valores, de vergüenza, de cultura,………………….de UN FUTURO.

1 comentario:

  1. Creo que todo al final es cuestion de ACTITUD....!! Cuando logremos cambiar eso, ahi mismo veremos los cambios!

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