Que crezca la vida
del fuego que quema
hasta lo profundo de su raiz.
Sus brazos se esparcen
para alabar al creador,
en el sentido de la cruz
para cobijar al pajaro leñador.
Pobreza y tristeza
no son mas que un mito
en la vida del que sigue
al poderoso y divino.
Pues alabanza se merece
el Rey de Israel.
Adoración infinita
con el amor de su Ser.
En busca de amor,
te doy lo que soy.
Por tu inmensa gracia,
frutos te doy.
Frutos que son hojas,
sombras a mi alrededor.
Frutos que son flores,
bellezas de tu corazón.
Cuan hermoso vestido verde,
hecho a la perfección.
Marrón es el contraste,
que soño el Dios de la creación.
Gracias inmerecidas,
al cielo quiero gritar,
por la vida tranquila
que me has querido dar.
Viviré y cobijaré
hasta que pueda aguantar
para que al final de mi corta vida
en tus brazos pueda yo estar.
Ojala que mi estadia
en este mundo temporal,
no pase desapercibida
y frutos pueda dar.
Por Juan Manuel Morel (Julio 2008)
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