viernes, 20 de agosto de 2010

Divinos Mensajeros

Me arrodillé frente a ti, Jesús crucificado,
con humildad y dolor de un ser atormentado,
imploré tu perdón por todos mis pecados,
te supliqué entre sollozos, piedad y
compasión, para mi ser derrotado...

Gracias Jesús por escucharme en silencio,
por nutrirme de amor todo mi cuerpo,
por envolverme toda con una paz inmensa,
por transformar mi alma dejando tu presencia
por enseñarme a aceptar tu voluntad por siempre.

Enviaste a los ángeles a hacerme compañía,
divinos mensajeros portadores de amor,
enseñan a vivir de un modo diferente,
bienvenidos serán eternamente...

He aprendido mucho de los ángeles del cielo,
con ellos nunca estoy sola, los siento por doquier,
respiro suavemente su fragancia divina,
percibo una aura suave que no se puede ver.

Deseo compartir esta experiencia hermosa,
es de libre albedrío aceptarla más bien,
entiendo cualquier modo que escojan a su antojo
La ofrezco con amor a todos por igual.

Por: Ana Floripe Jiménez
Libro: Mi ángel Mágico

No hay comentarios:

Publicar un comentario