Comunidad Señor, es poder verte de diferentes maneras a través de mis hermanos.
Puedo verte a través de sus sufrimientos, problemas y desesperaciones.
Puedo verte a través de sus sonrisas, opiniones, alegrías y bendiciones.
Cada hermano, en esencia, es una forma diferente de verte, de buscarte; es una forma de conocerte mejor.
Cuantas bendiciones puedo recibir en una comunidad, y es que simplemente, te recibo a TI en cada uno de ellos.
Me llamas, Señor, a perseverar y según tu espíritu ungido en cada hermano de mi comunidad, es en definitiva, llegar a ser fruto.
Como las ramas de la vid, al secarse, romperse o ser arrancadas, dejan de existir y pierden su camino. Pero para la esencia santa y constante, otras renacerán y otras continuaran.
Como nosotros, muchos son los llamados y pocos los escogidos y al igual que la vid, nuestra permanencia determinará si daremos frutos o seremos cortados y arrojados al fuego.
Gracias Señor, porque tú eres la vid. Por tu gracia soy santo y por tu amor puedo perseverar.
Gracias por tus enseñanzas en todo momento y por permitirme verte en todo!
lunes, 31 de agosto de 2009
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