Durante mi poca vida
He divagado a oscuras,
Sin rumbo fijo,
Enredado en acertijos.
He rodado con el bien
Por fuerzas y virtudes
Que no he podido comprender.
He sido arrastrado por el mal
En tentaciones y pecado,
Pero nunca he suscitado
Ha dejarme caer.
Pero un día conocí,
La mano que me brilló.
Un día me encontró
El señor que me creó.
No te cansaste hasta el final
Y me regocijaste en tus brazos.
Fuiste mi aliento y salvador,
Gracias por ser mi Señor.
domingo, 27 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Pasa por el Blog de Cuentos de Yuan, tiene uno muy bueno sobre la Moneda
ResponderEliminarhttp://cuentoscortosenunblogcontitulolargo.blogspot.com/